Sesgos cognitivos: por qué el analista más experimentado también se equivoca

21/09/2026

Uno de los aportes más importantes de la psicología al mundo de la inteligencia y el análisis de riesgos es simple de enunciar y difícil de aplicar: los errores de juicio no se deben, en general, a falta de inteligencia o de experiencia, sino a atajos mentales que todos usamos sin darnos cuenta. Richards Heuer Jr., analista de la CIA durante décadas, sistematizó esta idea en su libro Psychology of Intelligence Analysis (1999), hoy una referencia obligada en la disciplina.

Los sesgos más frecuentes

  • Sesgo de confirmación: buscar y valorar más la información que confirma lo que ya creíamos.
  • Anclaje: quedar atado a la primera cifra o idea que se recibió, aunque después aparezca evidencia mejor.
  • Imagen especular: suponer que el otro (una persona, una organización, un país) razona igual que uno mismo.
  • Sesgo de disponibilidad: sobreestimar la probabilidad de algo solo porque un caso parecido apareció recientemente en las noticias.
  • Pensamiento de grupo: la presión de un equipo para mantener el consenso, que termina silenciando las dudas razonables.
  • Exceso de confianza: convertir un juicio cómodo en una certeza que la evidencia no sostiene.

El caso de Yom Kippur, 1973

El 6 de octubre de 1973, Egipto y Siria atacaron por sorpresa a Israel durante la festividad de Yom Kippur. La inteligencia militar israelí contaba con indicios de movimientos de tropas, pero los interpretó dentro de un marco de análisis conocido después como "la concepción": la idea, sostenida con firmeza, de que Egipto no atacaría sin superioridad aérea. Cada indicio que no encajaba con esa idea se interpretó como una simple maniobra. La Comisión Agranat, que investigó el episodio, señaló precisamente ese sesgo de confirmación como uno de los factores centrales de la falla de anticipación, junto con una comunicación deficiente entre distintos niveles de la cadena de mando.

La experiencia no vacuna contra los sesgos

Un hallazgo incómodo de la investigación en este campo, del politólogo Philip Tetlock en Expert Political Judgment (Princeton University Press, 2005), es que los expertos con más renombre no necesariamente pronostican mejor que reglas simples, y suelen mostrar más exceso de confianza que sus colegas menos conocidos. Lo que sí mejora el juicio, según ese mismo trabajo, es la práctica deliberada con retroalimentación constante, no el título ni la trayectoria por sí solos: los mejores pronosticadores identificados en investigaciones posteriores fueron quienes registraban sus predicciones, las revisaban contra lo que efectivamente ocurría, y ajustaban su método en consecuencia.

Técnicas concretas para reducirlos

Existen prácticas simples y probadas que ayudan a mitigar estos sesgos sin necesitar ninguna herramienta sofisticada. El "abogado del diablo" consiste en asignarle a alguien del equipo, de forma explícita, el rol de argumentar en contra de la conclusión que el grupo está por adoptar. El "premortem", propuesto por el psicólogo Gary Klein, pide imaginar que un plan ya fracasó dentro de un año y escribir, con esa premisa, todas las razones posibles del fracaso: la técnica funciona porque es mucho más fácil encontrar fallas cuando se asume que el fracaso ya ocurrió, que cuando se pregunta de forma abierta "¿qué podría salir mal?".

Cómo se mitigan, en la práctica

No existe una fórmula que elimine los sesgos, pero sí técnicas que los reducen: escribir los supuestos propios antes de analizar, buscar activamente evidencia que contradiga la hipótesis favorita, pedir una revisión independiente antes de cerrar una conclusión, y asignar siempre un nivel de probabilidad y de confianza explícito a cada juicio, en vez de presentarlo como un hecho.

Un ejemplo cotidiano de anclaje

El anclaje no requiere un contexto dramático para aparecer. Si la primera estimación de pérdidas de un incidente que circula en una reunión es de "unos diez mil dólares", esa cifra tiende a condicionar todas las discusiones posteriores, aunque un análisis más cuidadoso muestre después que el impacto real es mucho mayor o mucho menor. Quienes participan de la reunión rara vez se alejan demasiado de ese primer número, incluso cuando la nueva evidencia lo contradice con claridad. Ser consciente de este efecto, y preguntarse explícitamente "¿en qué me estoy basando para esta cifra?", ayuda a despegarse de un ancla puesta sin fundamento sólido.

Fuentes: Richards J. Heuer Jr., Psychology of Intelligence Analysis (CIA, 1999); Philip Tetlock, Expert Political Judgment (Princeton University Press, 2005); Gary Klein, "Performing a Project Premortem" (Harvard Business Review, 2007); informes públicos sobre la Comisión Agranat.