Cómo se detecta una campaña de desinformación (y por qué es más difícil de lo que parece)

21/09/2026

Distinguir un rumor espontáneo de una campaña de desinformación organizada es uno de los ejercicios más exigentes del análisis de fuentes abiertas. No basta con que algo sea falso: hace falta evidencia de coordinación para hablar de una campaña, y esa evidencia rara vez es contundente por sí sola.

Tres conceptos que conviene distinguir

La desinformación es información falsa difundida con la intención de engañar. La información errónea, en cambio, es falsa pero se comparte sin esa intención, alguien la cree cierta de buena fe. Y existe además la información maliciosa: contenido verdadero, pero usado deliberadamente para dañar a alguien. Confundir estas tres categorías lleva a análisis apresurados y, a veces, a respuestas desproporcionadas frente a lo que en realidad era un error honesto.

Indicadores de coordinación, con sus límites

Algunas señales que suelen acompañar campañas coordinadas son: muchas cuentas creadas en un período muy corto, publicaciones con textos casi idénticos en un margen de minutos, uso repetido de la misma imagen, y perfiles con muy poca actividad personal previa. Es fundamental remarcar que ninguno de estos indicadores, por separado, prueba quién está detrás de una campaña ni con qué intención: son señales que justifican investigar más a fondo, no conclusiones.

Un caso histórico bien documentado: la Operación INFEKTION

En 1983, un periódico de la India publicó una carta anónima que afirmaba que el virus del sida había sido creado como arma biológica en un laboratorio militar estadounidense. El historiador Thomas Boghardt, en un artículo publicado en Studies in Intelligence (2009), reconstruyó cómo esa historia falsa fue impulsada por servicios de inteligencia del bloque soviético y amplificada durante años a través de medios de distintos países, hasta adquirir apariencia de una historia independiente y creíble para muchas personas. El caso muestra que una campaña de este tipo puede tardar años en desarrollarse, y que desmentirla lleva mucho más tiempo que el que tomó difundirla.

Por qué no conviene simplemente "compartir para advertir"

Una reacción intuitiva frente a un contenido falso es compartirlo junto con una advertencia, para que otros lo reconozcan. En la práctica, esto suele tener el efecto contrario al buscado: amplifica el alcance del contenido original, y muchas personas solo ven el contenido compartido, sin llegar a leer la advertencia que lo acompañaba. Los especialistas en verificación recomiendan, en cambio, describir el contenido falso sin reproducirlo textualmente ni republicar la imagen o el video original.

Cómo responder, cuando ocurre

Los especialistas en verificación coinciden en algunos principios: comunicar con rapidez y con hechos verificables desde canales oficiales, evitar repetir textualmente el mensaje falso al desmentirlo, y reportar el contenido a las plataformas correspondientes. Educar de antemano sobre las técnicas de manipulación más comunes, una práctica conocida como "prebunking", suele ser más efectivo que desmentir después de que la historia ya se difundió ampliamente.

El rol de la corroboración independiente

Antes de calificar algo como una campaña de desinformación coordinada, conviene aplicar el mismo principio que en cualquier investigación seria: buscar corroboración de fuentes verdaderamente independientes, no solo de cuentas que repiten el mismo contenido entre sí. Si la única evidencia de coordinación es que muchas cuentas publicaron lo mismo, pero todas parecen haber copiado un mismo mensaje original de buena fe, no hay coordinación maliciosa demostrada, solo viralización espontánea de un contenido, que también puede ser falso sin que eso implique ninguna operación organizada detrás.

Cómo se distingue una cuenta automatizada de una persona real

Detectar cuentas automatizadas (bots) dentro de una red de amplificación tiene sus propias señales, aunque tampoco son concluyentes por sí solas: patrones de publicación a un ritmo imposible para una persona, actividad las 24 horas sin pausas que coincidan con husos horarios razonables, y una proporción muy alta de contenido compartido de terceros en comparación con contenido propio. Ninguna herramienta automática de detección de bots es perfecta, y todas producen tanto falsos positivos como falsos negativos, así que sus resultados deben tratarse como un indicio más dentro del análisis general, nunca como un veredicto definitivo sobre una cuenta en particular.

Frente a la incertidumbre inevitable que rodea a este tipo de análisis, la actitud más honesta es comunicar los distintos niveles de confianza con claridad: distinguir lo que está firmemente probado, lo que es una hipótesis razonable con indicios a favor, y lo que sigue siendo, por ahora, apenas una sospecha sin evidencia suficiente para afirmarla.

Fuentes: Thomas Boghardt, "Operation INFEKTION: Soviet Bloc Intelligence and Its AIDS Disinformation Campaign", Studies in Intelligence 53(4), 2009; Claire Wardle y Hossein Derakhshan, Information Disorder (Consejo de Europa, 2017).